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Todo arte se expresa
a través de imágenes. La imagen es distinta al objeto, al signo
y a la idea. Participa a la vez de la naturaleza de los objetos
y de los movimientos del espíritu, de lo real y lo posible.
La imagen es una síntesis y en su fundón combinatoria integra
espacio y tiempo, lo relativo imaginario, lo psíquico y lo
concreto. La imagen escultórica al concretarse posee su
naturaleza material, su esencialidad rítmica y su sentir
espacial. Nace con su dimensión material, su sentir es el de una
materia, con sus posibilidades expresivas.
El arte es fenómeno complejo, resultado de una interacción de
facultades, es unidad metafórica. Material y técnica, como se
podrá comprender, son parte del proceso de concreción de la
obra, son recursos al servicio del creador.
No son el indicativo de la calidad de la obra, como pareciera
creer el comentarista Víctor Hugo Fernández, quien en varias
ocasiones ha expresado que la escultura está estancada. Su único
argumento; el uso dé «materiales tradicionales»; si se puede
decir que eso sea argumento. |
Recurrir a estos
elemento para emitir juicios sobre escultura no solo es
superfluo y arbitrario, sino además irrespetuoso. Pensar que el
uso de ciertos materiales, o el hecho de tallar o pegar,
ensamblar o adaptar, es el hecho único de donde se desprende la
calidad de la obra, es preocupante. Refleja una mentalidad
mecanicista y mezquina del arte, esquemas mentales fundados en
la patología de la novedad. Tildar de tradicionales tos
materiales y concluir de ello que la escultura está estancada,
es como decir que el simple uso da « materiales no
tradicionales» basta para crear una obra de calidad. Esa
pareciera ser la creencia del comentarista, puesto que en ningún
momento habla de calidad, ni hace análisis de obra.
SÍ hacer arte se tratara de materiales... (Cuan fácil serial,
podríamos también decir que la pintura está estancada porque se
usan los mismos bastidores, los mismos óleos y pincele» usados
por siglos, que la danza está estancada por el uso de los mismos
escenarios y los mismos cuerpos
con cuatro miembros. En su último comentario, añade el señor
Fernández |
algo más:
aplaude el uso del bronce por parte de un principiante. ¿Será
que para él et bronce no es un material tradicional, o que al
visitar por primera vez una tundición creyó que era lo más
novedoso en el uso de los materiales, solo porque nunca habla
visto una? Es grave lo que está sucediendo, y más si unido a
este desconocimiento de lo que la escultura significa, se
ensalzan obras sin ningún valor estético, con palabras y frases
oídas en alguna exposición. Opina el comentarista que este
escultor se escabulle de la piedra y la madera para explorar
nuevo» materiales. ¿Será que desconoce que este material ha sido
usado por milenios y prácticamente con las mismas técnicas? Tal
vez crea que los lectores son ingenuos o ignorantes.
Al parecer, el señor Fernández entra en contradicción condenando
el uso de la piedra y la madera y alabando el bronce, como
material -no tradicional-. Tal
vez sí nos definiera qué entiende por materiales tradicionales.
Queda por decir que precisamente son estos materiales, la
piedra, la madera y el bronce, tos usados por tos grandes
escultores del mundo, los que |
permanecen por su
solidez. No se trata de materiales, ni de experimentación
convulsiva, se trata de talento y de calidad.
La escultura es y será siempre un fenómeno complejo, profundo.
Lo menos que podemos esperar es que quien hable sobre ella lo
haga con seriedad. La escultura costarricense merece respeto,
pues no en balde es la expresión artística más sólida y
representativa del país.
Nota: Este artículo fue enviado al diario “La Nación”- y no
ha sido publicado.
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Todo arte se expresa
a través de imágenes. La imagen es distinta al objeto, al signo
y a la idea. Participa a la vez de la naturaleza de los objetos
y de los movimientos del espíritu, de lo real y lo posible.
La imagen es una síntesis y en su fundón combinatoria integra
espacio y tiempo, lo relativo imaginario, lo psíquico y lo
concreto. La imagen escultórica al concretarse posee su
naturaleza material, su esencialidad rítmica y su sentir
espacial. Nace con su dimensión material, su sentir es el de una
materia, con sus posibilidades expresivas.
El arte es fenómeno complejo, resultado de una interacción de
facultades, es unidad metafórica. Material y técnica, como se
podrá comprender, son parte del proceso de concreción de la
obra, son recursos al servicio del creador.
No son el indicativo de la calidad de la obra, como pareciera
creer el comentarista Víctor Hugo Fernández, quien en varias
ocasiones ha expresado que la escultura está estancada. Su único
argumento; el uso dé «materiales tradicionales»; si se puede
decir que eso sea argumento.
Recurrir a estos
elemento para emitir juicios sobre escultura no solo es
superfluo y arbitrario, sino además irrespetuoso. Pensar que el
uso de ciertos materiales, o el hecho de tallar o pegar,
ensamblar o adaptar, es el hecho único de donde se desprende la
calidad de la obra, es preocupante. Refleja una mentalidad
mecanicista y mezquina del arte, esquemas mentales fundados en
la patología de la novedad. Tildar de tradicionales estos
materiales y concluir de ello que la escultura está estancada,
es como decir que el simple uso de « materiales no
tradicionales» basta para crear una obra de calidad.
Esa pareciera ser la
creencia del comentarista, puesto que en ningún momento habla de
calidad, ni hace análisis de obra.
Sí hacer arte se
tratara de materiales, |
¡cuán fácil seria!,
podríamos también decir que la pintura está estancada porque se
usan los mismos bastidores, los mismos óleos y pincele» usados
por siglos, que la danza está estancada por el uso de los mismos
escenarios y los mismos cuerpos
con cuatro miembros. En su último comentario, añade el señor
Fernández algo más: aplaude el uso del bronce por parte de
un principiante. ¿Será que para él et bronce no es un material
tradicional, o que al visitar por primera vez una tundición
creyó que era lo más novedoso en el uso de los materiales, solo
porque nunca habla visto una? Es grave lo que está sucediendo, y
más si unido a este desconocimiento de lo que la escultura
significa, se ensalzan obras sin ningún valor estético, con
palabras y frases oídas en alguna exposición. Opina el
comentarista que este escultor se escabulle de la piedra y la
madera para explorar nuevo» materiales. ¿Será que desconoce que
este material ha sido usado por milenios y prácticamente con las
mismas técnicas? Tal vez crea que los lectores son ingenuos o
ignorantes.
Al parecer, el señor Fernández entra en contradicción condenando
el uso de la piedra y la madera y alabando el bronce, como
material -no tradicional-. Tal
vez sí nos definiera qué entiende por materiales tradicionales.
Queda por decir que precisamente son estos materiales, la
piedra, la madera y el bronce, tos usados por tos grandes
escultores del mundo, los que permanecen por su solidez. No se
trata de materiales, ni de experimentación convulsiva, se trata
de talento y de calidad.
La escultura es y será siempre un fenómeno complejo, profundo.
Lo menos que podemos esperar es que quien hable sobre ella lo
haga con seriedad. La escultura costarricense merece respeto,
pues no en balde es la expresión artística más sólida y
representativa del país. |